Cinco telas, cinco historias: El derecho de las niñas a la educación

15 millones de niñas en edad escolar nunca tendrán la oportunidad de aprender a leer o escribir en la escuela primaria

 

4 de marzo de 2021. Todavía son muchas las niñas y las mujeres que ven frenados sus derechos y oportunidades en materia de educación. A pesar del progreso en las últimas décadas, el derecho a la educación está lejos de ser una realidad para todas ellas. Esto es debido fundamentalmente a las prácticas discriminatorias y a las violencias contra las mujeres.

 

Desigualdad en la familia

La decisión de enviar a la niña a la escuela se toma en la familia. Los recursos, el trabajo, y las oportunidades no se reparten por igual entre los miembros de una familia y siempre son las mujeres las que soportan la mayor carga.

En familias empobrecidas son las niñas las que ayudan en el cuidado de los hermanos y las hermanas, en las labores domésticas y, si se trata de zonas rurales, en el cuidado de los animales del campo, lo que dificulta su asistencia a la escuela. El trabajo infantil doméstico, remunerado o no, en algunos casos en situaciones de esclavitud, sigue siendo una de las causas principales de explotación y violencia, y uno de los factores que más ha influido en apartar de la escuela a millones de niñas.

 

Desigualdad en la escuela

En muchos países, la escuela sigue reforzando las desigualdades y generando diferentes expectativas frente al rendimiento de niñas y de niños.  Las niñas y mujeres que ingresan en el sistema educativo están expuestas a un ejercicio docente que repite contenidos sexistas en la enseñanza, reproduciendo modelos discriminatorios de género que limitan las aspiraciones y oportunidades de las niñas, sobre todo, de las ubicadas en las zonas rurales e indígenas.

Otros aspectos contribuyen a la discriminación: la falta de perspectiva de género en las instalaciones de aseo puede constituir una amenaza para las niñas y adolescentes sobre todo cuando alcanzan la pubertad, la distancia entre la comunidad y la escuela supone que niñas, niños y jóvenes tengan que caminar durante horas, por rutas solitarias, que las expone a la violencia sexual. Estas barreras empujan a los progenitores a optar porque las niñas y adolescentes no vayan a la escuela, sobre todo, cuando alcanzan la adolescencia.

 

Violencias también en la escuela

A menudo, las distintas formas de violencia se solapan y se refuerzan unas a otras.

Con frecuencia, la escuela se convierte en un espacio de intolerancia, violencia y discriminación y son las niñas las víctimas más frecuentes de esta situación.

Esta violencia viene de los propios maestros y de estudiantes sin que nadie intervenga y ponga freno a la agresión. El abuso y la violencia sexual son causas frecuentes tanto de bajos resultados escolares como de elevados índices de abandono escolar. En lugares donde existen conflictos violentos las escuelas quedan especialmente en riesgo y los grupos armados toman a las niñas y a las jóvenes para convertirlas en esclavas domésticas o sexuales.

La educación a nivel global desempeña un papel clave en la promoción de la igualdad de género y una vida libre de violencias para las mujeres y las niñas. Esto repercute a su vez en la generación de sociedades más justas, donde haya plena participación social y política de las mujeres.

 

 

Autora de la ilustración: Cristina González

 

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