COVID19: El desafío para la cooperación en Zimbabwe

Por Joaquín Béjar cmf

Querida gente de Proclade Bética:

Lo primero, muchas gracias por el correo y por el interés mostrado.

Por aquí estamos en una cuarentena relativa. Digo relativa porque mucha gente no puede quedarse en casa tres semanas como ha impuesto el Gobierno, porque no tienen agua, luz ni comida y las condiciones de sus casas y sus vidas no dan para mantener el metro o dos metros de distancia social, pero bueno los que pueden están en ello, aunque de manera muy relajada.

Nosotros hemos cerrado las dos Parroquias en Ruwa, St. Charles y St. Dominic. No hay actividades, solo si la gente quiere venir a rezar sola puede hacerlo, pero incluso eso se desaconseja.

Yo estoy solo en la Parroquia de St. Charles y Peter Paul en la de St. Dominic. No están muy lejos, seis kilometros, yo salgo a verle todas las semanas, pero nos comunicamos por otros medios.

Los proyectos se cerraron con el confinamiento, pero la obra de Metlford Salon Multiusos está casi terminada, quedan unos retoques finales. Karikoga sigue adelante cuando se retomen las clases a principios de mayo, aquí siguen el sistema inglés, se descansa en abril, agosto y diciembre.

La gente está más preocupada de sus necesidades básicas que de esta enfermedad nueva… hemos tenido epidemias antes, y algunos se lo toman más en serio que otros, dependiendo del acceso a noticias de fuera. Por ahora tenemos sólo 9 casos en todo el país y un fallecido, pero nadie se fía de los datos oficiales, claro que si no hacemos test a la gente es mejor: dicen que siempre es mejor no saber, te da menos responsabilidad, sobre todo, como gobernante a la hora de tomar decisiones.

Dicen que hay pocos casos, pero están preparando hospitales como si se acercara una guerra, hay algo que falla. Ayer el ministro de Sanidad confirmó que muchos de los test realizados no eran correctos porque el material usado no era el adecuado.

El resto de claretianos está en Harare (Antonio y Luis con los postulantes encerrados) y en Zhomba (Alvaro y Shylan -Sri Lanka-) han parado la construcción de la casa de profesores por esta cuarentena, querían seguir los trabajadores, pero no les han dejado, porque el gobierno se ha ido poniendo más duro en las medidas a medida que ha ido pasando el tiempo.

Tenemos por el mundo a tres misioneros: Manolo Ogalla en Madrid, atrapado justo antes de salir para Zimbabwe, hasta mayo como mínimo no creemos que vuelva; Lawrence y Anil en Corea del Sur y la India respectivamente por motivos médicos y vacaciones. Asís que estamos un poco desperdigados en presencia, pero animados, nos planteamos una Semana Santa más contemplativa que misionera, pero muy unidos a toda la Iglesia.

Espero que estéis todos bien, y saquéis lecciones para la vida de cada día como personas, familia y sociedad.

Por aquí seguimos muy al día sin grandes planes de futuro.

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