Derechos humanos que no son universales

Los días mundiales nos recuerdan que vivimos en un mundo desigual y atravesado por situaciones de vulnerabilidad para muchos colectivos y para el propio planeta. En octubre, durante tres días seguidos, se nos invita a alzar la voz para hacernos eco de las injusticias que viven las personas, especialmente las más desfavorecidas, conmemorando el Día Mundial de la Alimentación, el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza y el Día Europeo contra la Trata de Personas.

Cultivar, nutrir, preservar

El 16 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Alimentación, celebración promovida por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), con el objetivo de disminuir el hambre en el mundo, propósito conectado con la Agenda 2030  para alcanzar el hambre cero.

En 2020 el lema elegido es «Cultivar, nutrir, preservar. Juntos». Con él se hace un llamamiento a la solidaridad para conseguir que los alimentos saludables lleguen a todos los rincones del planeta, especialmente a los lugares más desfavorecidos y que han resultado más dañados por la crisis del COVID 19. A su vez, se quiere hacer un homenaje a los ‘héroes de la alimentación’, es decir, a las personas que plantan, cultivan, pescan o transportan los alimentos.

La pobreza no es exclusivamente una falta de ingresos

El 17 de octubre se conmemora el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza. Como destaca Naciones Unidas, en un mundo caracterizado por “un nivel sin precedentes de desarrollo económico, medios tecnológicos y recursos financieros, es un escándalo moral que millones de personas vivan en la extrema pobreza”. En los últimos tiempos se trata de sensibilizar acerca del problema,  que no debe identificarse exclusivamente con una falta de ingresos, ya que se trata de un fenómeno multidimensional en el que se incluye la carencia de capacidades básicas para vivir con dignidad.

Las personas que viven en la pobreza experimentan muchas privaciones interrelacionadas que se refuerzan mutuamente, que les impiden ejercer sus derechos y que perpetúan su situación de  pobreza, entre ellas,  condiciones de trabajo peligrosas y precarias, vivienda insegura, falta de alimentos nutritivos, acceso desigual a la justicia, falta de poder político, o acceso limitado a la atención médica.

En 2020  se plantea como reflexión el desafío de lograr la justicia social y medioambiental para todas las personas: ambos elementos están inseparablemente entrelazados. Aunque se ha avanzado en la lucha contra la pobreza en el ámbito de los ingresos, se han tenido menos en consideración, en el marco de un enfoque más global, otras dimensiones importantes de la pobreza, como el creciente deterioro del medio ambiente.

Precisamente, las personas que viven en la extrema pobreza, a menudo por pura necesidad, son las primeras en actuar de manera concreta dentro de sus comunidades en respuesta a la misma, al cambio climático y los desafíos medioambientales. Sin embargo, sus esfuerzos y su experiencia suelen pasar desapercibidos y no se aprecia su valor, no se toma en consideración su capacidad para contribuir positivamente a la búsqueda de soluciones, no se les reconoce como impulsores del cambio y sus voces no se escuchan, especialmente en los órganos internacionales.

El COVID 19 y la trata de personas

La celebración, el 18 de octubre, el Día Europeo contra la Trata de Personas, supone una oportunidad para alertar sobre los riesgos que la pandemia causada por el COVID 19 ha añadido sobre la extrema vulnerabilidad de las víctimas de este delito, y reclamar medidas urgentes que permitan su identificación y garanticen su protección. No hay que olvidar la situación de violación sistemática de derechos humanos a las que se ven abocadas las personas sometidas a las diferentes variantes de trata de seres humanos.

El espíritu de Proclade Bética

El espíritu que mueve hoy a Proclade Bética es promover el desarrollo y los derechos humanos de las personas y pueblos empobrecidos, apostando por sus capacidades, recursos y saberes, generando oportunidades y construyendo un mundo más justo y fraterno.

De esta manera la organización se alinea con muchos hombres y muchas mujeres de buena voluntad que han hecho suyo el desafío de alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible, haciendo realidad una agenda con horizonte en 2030. Trabajando en red y asumiendo las responsabilidades individuales y colectivas que nos corresponden como parte de la comunidad humana, haremos que sea posible un mundo mejor, aún a pesar de los desafíos que se nos presentan, incluida la pandemia del COVID 19.

Proclade Bética apoya cada año proyectos de Cooperación Internacional repartidos en distintos países de América Latina, África y Asia. Los principales sectores de actividad en los que se trabaja en estos países son Educación, Infraestructuras, Salud, Actividades Productivas y Promoción de Empleo, Derechos Humanos y Necesidades Básicas. Esta es nuestra pequeña contribución en la conmemoración de estos tres días internacionales.

Para conocer más nuestros proyectos de Cooperación Internacional para el Desarrollo, pincha aquí.

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