Día Mundial de la Justicia Social: cerrar la brecha de la desigualdad

El 20 de febrero se celebra el Día Mundial de la Justicia Social, un principio fundamental para la convivencia pacífica y próspera, dentro de los países y entre ellos.

La Justicia Social se defiende cuando se promueve la igualdad de género o los derechos de los pueblos indígenas y los migrantes, cuando se eliminan las barreras que enfrentan las personas debido al género, la edad, la raza, la etnia, la religión, la cultura o la discapacidad.

Como destaca Naciones Unidas, la adopción de la Declaración de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre la justicia social para una globalización equitativa es un buen ejemplo de este compromiso ya que, a través de ella, se pretende garantizar resultados equitativos para todos a través del empleo, la protección social, el diálogo social, y los principios y derechos fundamentales en el trabajo.

En esta Declaración los representantes de los gobiernos y de las organizaciones de empleadores y de trabajadores de 182 Estados Miembros se comprometieron en 2008 a unir sus esfuerzos para reforzar la capacidad de la OIT en el avance hacia dichas metas a través de la Agenda de Trabajo Decente. Además, surge en un momento político crucial, que refleja el amplio consenso acerca de la necesidad de una fuerte dimensión social en la globalización, que permita conseguir mejores resultados y que estos se repartan de manera más equitativa entre todos.

La Asamblea General reconoce que el desarrollo social y la justicia social son indispensables para la consecución y el mantenimiento de la paz y la seguridad en las naciones y entre ellas, y que, a su vez, el desarrollo social y la justicia social no pueden alcanzarse si no hay paz y seguridad o si no se respetan todos los derechos humanos y las libertades fundamentales. Reconoce además que la globalización y la interdependencia están abriendo nuevas oportunidades mediante el comercio, las corrientes de inversión y capital y los adelantos de la tecnología, incluida la tecnología de la información, para el crecimiento de la economía mundial y el desarrollo y la mejora del nivel de vida en todo el mundo, al mismo tiempo que persisten problemas graves, como agudas crisis financieras, inseguridad, pobreza, exclusión y desigualdad, en el seno de las sociedades y entre unas y otras, y grandes obstáculos para que haya una mayor integración y una participación plena de los países en desarrollo y de algunos países de economía en transición en la economía mundial.

Cooperación internacional de Proclade Bética

La justicia es uno de los valores fundamentales con los que Proclade Bética se compromete a  través de sus proyectos de cooperación internacional para el desarrollo en distintos países de América Latina, África y Asia y de acción social en España. Los principales sectores de incidencia son la Educación, el desarrollo de Infraestructuras para el acceso a servicios básicos, la promoción de la Salud, promoción de actividades productivas y empleo, Derechos Humanos y atención a las necesidades básicas.

Por ejemplo, en este año 2020, apoyamos diferentes proyectos en 13 países (Argentina, Zimbabwe, Cuba, El Salvador, Marruecos, India, Honduras, Ecuador, Brasil, Congo, Bolivia, Camerún y Guatemala), en colaboración con misioneros claretianos y entidades socias locales que, al estar en terreno, identifican las necesidades y gestionan de manera eficiente los recursos para que transformen la vida de las personas.

Para saber más sobre nuestros proyectos de Cooperación Internacional para el Desarrollo

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