La salud, el medio ambiente y el progreso van cogidos de la mano

7 de abril de 2022. En medio de una pandemia, de un planeta contaminado, de un aumento de enfermedades como el cáncer, el asma y las cardiopatías, se celebra el Día Mundial de la Salud (7 de abril), un buen momento para llamar la atención sobre las medidas urgentes que se necesitan para mantener la salud de los seres humanos y del planeta e incentivar un cambio para que las sociedades se preocupen del bienestar.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que, cada año, se producen más de 13 millones de defunciones debidas a causas ambientales evitables, sin ir más lejos, a la crisis climática, que es la mayor amenaza para la salud a la que se enfrenta la humanidad. La crisis climática es también una crisis de la salud.

Nuestras decisiones políticas, sociales y comerciales están favoreciendo la crisis climática y sanitaria. Por citar algunos ejemplos: más del 90% de las personas respiran un aire insalubre que es consecuencia de la quema de combustibles fósiles; debido al calentamiento del planeta, los mosquitos propagan las enfermedades más lejos y más rápido que antes; los fenómenos meteorológicos extremos, la degradación del suelo y la escasez de agua están desplazando a las personas y afectando a su salud; la contaminación y los plásticos llegan hasta el fondo de nuestros océanos más profundos, de las montañas más altas, y se han abierto paso en nuestra cadena alimentaria; los sistemas de fabricación de alimentos y bebidas muy transformados y poco saludables están impulsando una ola de obesidad, aumentando el cáncer y las enfermedades cardiacas, al tiempo que generan un tercio de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero.

Además, aunque la pandemia de COVID-19 ha mostrado la capacidad curativa de la ciencia, también ha puesto de manifiesto las desigualdades en el mundo. La pandemia ha evidenciado deficiencias en todos los ámbitos de la sociedad y ha hecho patente la necesidad urgente de forjar sociedades del bienestar sostenibles y comprometidas con la consecución de una salud equitativa, tanto ahora como para las generaciones futuras, sin sobrepasar los límites ecológicos.

Por otro lado, el planteamiento actual de la economía conduce a la distribución no equitativa de la renta, la riqueza y el poder, y hay demasiadas personas que siguen viviendo en situaciones de pobreza e inestabilidad. Las economías del bienestar deben velar por el bienestar de las personas, la equidad y la sostenibilidad medioambiental. Estos objetivos se han de plasmar en inversiones a largo plazo, presupuestos enfocados al bienestar, protección social y estrategias legales y fiscales. Para romper estos ciclos de destrucción del planeta y de la salud humana es necesario adoptar medidas legislativas, reformar las empresas y apoyar e incentivar a las personas para que tomen decisiones saludables.

Proyectos en R.D. Congo

Proclade Bética no es indiferente a estos problemas como deja de manifiesto en los diferentes programas y proyectos que lleva a cabo tanto a nivel local como internacional. Precisamente, en R.D. Congo está llevando a cabo dos proyectos para los que todavía está buscando colaboración.

Uno de ellos es el proyecto de Contribución al Derecho Humano al agua y saneamiento con enfoque de género en el Centro Dispensario y Nutricional en Tukola, Pay Kongila. El proyecto contempla mejorar el Centro Nutricional Tukola la construcción de letrinas diferenciadas para el uso de las mujeres y hombres y un sistema de duchas, diseñados y ubicados de manera que respeten la intimidad y la seguridad de las personas usuarias, con especial atención a mujeres, niñas y niños. El proyecto también contempla un segundo resultado enfocado a educar y sensibilizar a las personas destinatarias acerca del origen de las enfermedades transmitidas por el agua y de las buenas prácticas de higiene para mejorar sus condiciones socio-sanitarias.

El otro proyecto que se está llevando a cabo en R.D. Congo es el de Contribución al Derecho Humano a un saneamiento adecuado con enfoque de género en el Instituto Beto na Beto, Pay Kongila. El proyecto tiene como objetivo contribuir al pleno ejercicio de los derechos humanos en Pay Kongila y la mejora de sus condiciones de vida, concretamente en el derecho humano al saneamiento. Para ello se está construyendo un sistema de letrinas y duchas en el Instituto Beto na Beto que ofrece educación y formación a jóvenes entre 12 y 20 años.

 

  • Si quieres colaborar y/o saber más sobre el Proyecto de Contribución al Derecho Humano al agua y saneamiento con enfoque de género en el Centro Dispensario y Nutricional en Tukola, Pay Kongila, pincha aquí.
  • Si quieres colaborar y/o saber más sobre el Proyecto de Contribución al Derecho Humano a un saneamiento adecuado con enfoque de género en el Instituto Beto na Beto, Pay Kongila, pincha aquí.

 

(FOTO: OMS)

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