Proclade Bética se une a las acciones globales por el clima del 25 de septiembre

La actual crisis climática y ecológica afecta injustamente a las personas más empobrecidas. Desastres naturales como las sequías, las inundaciones o las olas de calor son devastadores sobre las familias que no cuentan con recursos habitacionales o energéticos.

El junio pasado, la ONU ya alertaba de un apartheid climático, “donde los ricos pagan por escapar del sobrecalentamiento, el hambre y las guerras, mientras que el resto del mundo es dejado de lado, sufriendo”.

Desde Proclade Bética, tenemos muy presente a los pueblos originarios, guardianes de la tierra que durante siglos ponen el medio ambiente y las personas en el centro. Pueblos y comunidades que resisten y luchan contra la pobreza que les trae la contaminación de ríos y selvas. Que muestran generosamente al mundo sus cosmovisiones desde el convencimiento de que la justicia social y el sostenimiento de la vida deben ir de la mano.

La sobre explotación de recursos regida por modelos de desarrollo basados en ganancias económicas como la agroindustria degradan los suelos, contaminan los océanos y las fuentes de agua potable, destruyen los bosques y su cada vez más anhelada biodiversidad. Esta manera de gestionar los recursos tiene no solo impacto ecológico sino también social y sanitario.

A nivel mundial, crece la desigualdad social, el colapso de los sistemas públicos de salud, la destrucción ambiental, y con ello, crecen y nacen enfermedades que amenazan a la humanidad.

Ante este panorama, muchas son las voces que claman por la reducción la regulación de las emisiones de CO2. En primer lugar, los pueblos originarios afrodescendientes e indígenas que llevan siglos defendiendo y guardando la tierra y sus elementos, y que a día de hoy están amenazados. Durante décadas, los movimientos sociales y ahora los nuevos movimientos eco-sociales impulsados por jóvenes a nivel mundial. Y finalmente, el Papa Francisco ha declarado una «emergencia climática» mundial y ha advertido sobre los peligros del calentamiento global indicando que no actuar con urgencia para reducir los gases de efecto invernadero sería «un acto brutal de injusticia hacia los pobres y las generaciones futuras».

Del 1 de septiembre al 4 de octubre se celebra el «Jubileo de la Tierra», para conmemorar el establecimiento, hace 50 años, del Día de la Tierra”. El 1 de septiembre inició con el Día Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación.

Cuidar la creación implica todos los elementos y vidas que pueblan la casa común. En palabras del Papa son hermosos a los ojos de Dios e invita a la humanidad a su custodia: “Las personas no fuimos creadas para mangonear, fuimos pensadas y deseadas en el centro de una red de vida compuesta por millones de especies unidas amorosamente por nuestro Creador. Es la hora de redescubrir nuestra vocación como hijas e hijos de Dios, hermanas y hermanos, custodios de la creación”.

Para hoy viernes, Juventud por el Clima convoca a una acción global “Es momento de organizarnos. Es momento de impulsar el cambio que queremos, un cambio que ponga en el centro a las personas, los cuerpos, los territorios y la Tierra”.

Reivindicaciones a las que nos sumamos, siempre teniendo en cuenta las medidas sanitarias y de seguridad pertinentes por el COVID19 e invitamos a nuestro voluntariado y personas socias a sumarse, a ser responsables del cuidado y custodia de la casa común. Lo hacemos de la mano de nuestras incansables delegaciones y con nuestro proyecto Si el Mundo Fuese un Iceberg.  Ayer jueves comenzó la Delegación de Proclade Bética Sevilla. ¡Esperamos las acciones de las demás!

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